
Enamórate, de ti, de la vida, y de todas esas personas que encontraste en el camino y hoy te roban sonrisas, te sorprenden con besos llenos de sentido y sabor a cielo, a las que abrazas cuando quieres desaparecer y te cobijan, las mismas en cuyos brazos sientes como puedes expandirte, hasta sobrevolar lo terrenal, lo habitual.
Enamórate del aire que oxigena cada rincón de tu alma, de la brisa insolente que, frente al mar, te acaricia el rostro sin preguntar, del sol que te mira a los ojos con toda su calidez y te arrulla con la más delicada de sus sábanas.
Enamórate de cada nuevo amanecer, el mismo que te brinda una sucesión de horas en las que hacer y deshacer tus propias madejas. Hazlo también al anochecer, cuando la luna te pertenece, repleta de sueños posibles, de anhelos por saciar, de recuerdos atropellados que esperan su momento para remover tu maraña de sentimientos, erizar tu piel y sacudir los cimientos sobre los que llevas construyéndote desde que crees recordar.
Enamórate de la persona que se cayó cientos de veces y volvió, tras sacudirse los dolores, al camino, esa que camina peregrina entre rotos, descosidos, desconchados y remiendos. Enamórate de ella, de esa a la que los miedos dejaron de lastrarla, la que muestra sin velos ni temor sus cicatrices y heridas por sanar, la que siempre estará por y para ti, allá donde quiera que te lleven tus livianos o pesados pies.
Enamórate de esa persona que no teme mostrar un alma modelada por las olas y marejadas que una vez sorteó, la que salió a flote tras años sumergida en aguas turbulentas, la que hoy decide navegar océanos o lagos, así lleve entre sus manos el timón del más grande de los veleros o tan sólo disponga de unos simples y gastados remos.
Enamórate de la persona con el cartel de «Bienvenida a mi mundo», la que te desliza un «Quédate, estaba esperándote», la que constata que ya llegaste, allí donde todo vibra, resuena y se estremece de la más sencilla de las formas, esa que te es tan familiar, la que te pertenece y la que es una delicia compartir.
Enamórate de quien quieras, de la vida, de ella o él, enamórate siempre que puedas, con tan solo una condición, enamorarte primero de ti…por siempre jamás, todos los días de tu vida, en la salud y, como no puede ser de otra manera, en la enfermedad… Feliz San Valentín ❤️

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