
Valiente lo soy, lo sé.
Loca me siento, lo notas.
Intensa, pregúntale a ti, o al huracán que me ronda.
Soy paz y tormenta, impredecible, dormida, salvaje o en calma rota.
Lluvia que todo lo arrasa, sequía que el alma apaga.
Volcán y riachuelo, y sin saberlo, siempre en duelo.
Sé que tanto desconcierto crea un halo de misterio, qué no hay nada como no tener nada seguro en mano, para seguir batallando.
Inevitable pregunta ante tanto sinsentido: – — ¿Qué viste en mi? ¿Estabas ido?
¿Qué versión te hizo quedarte? Explícame, por favor, porque dudar es un lastre.
¿Fue quizá verme despeinada y perdida? ¿Ser roca impenetrable, infinita?¿Te gustaba jugar a buscarme?¿O quizá era la droga de no saber dónde encontrarme? ¿La tortura de no saber qué día de ti huiría? ¿O las grietas que te propusiste sanarme? Dime tú, soy toda oídos, centro en tí todo el sentido.
— Extraordinaria criatura ¿Importa aún el motivo?
— Sólo quiero recordarlo, tenerlo fresco en la mente, por si este tren descarrila en el norte, cuando hiele en el camino.
—Te confieso y aseguro que yo no soy tan complejo, que te vi y perdí el sentido, quedé a merced de tu sino.
Me gusta tu luz, tus destellos, tus sombras y tu silencio.
Tu ruido, también tu idioma, lo entienda o no ¿estoy perdido?.
Tu melodía improvisada, tus bailes a deshora,
observar tu partitura y creerme ser tus notas.
Son tantas cosas…
Y es que eres agua, viento, fuego,
Y mi destino, ser tierra.
Amarra en mi tus cimientos,
Consciente que tu libertad no apresa.
Segura de donde anidas, de ser sí o sí tu gran obra, mi elegida, mi certeza.

Deja un comentario