¿Crees en el destino?

¿Destino? Qué es eso más que la supuesta sucesión de eventos que, por astrología, algo superior a nuestro entender, algo etéreo, supuestamente rige nuestra vida, nuestros encuentros, oportunidades, dichas y desdichas…un “¿cómo fue?”, “¿cómo ocurrió?”, “¿tuve algo que ver?”, “¿intervine en la sucesión que desencadenó lo que vivo y soy?, “¿Acaso fui yo?” condenados a un exilio en el que se suceden los ecos del “No, tú no”.

Cosas tan grandiosas son complicadas de concebir o entender, al igual que aceptar que lo que está escrito ocurrirá, independientemente de nuestros actos, nuestro esfuerzo, nuestro atrevimiento o maestría para desplegar la mayor de nuestras velas y ser patrones audaces en busca de las corrientes más indómitas con las que surcar nuestros mares.

El destino es el futuro en el que se cobijan los que resultan heridos en la aventura de su vida. Cuando lo labrado y conseguido nada tiene que ver con lo merecido. Cuando el consuelo es pensar que todo es resultado de aquello que consideran justicia “divina” o “terrenal”.

Y mientras que unos se dejan mecer, los hay por oposición, que con pies y manos asentados en la tierra, optan por aseverar que el suceder de aquello que les hace vibrar, o bien divisan, es producto y resultado del suceso de sus actos.

Aceptaré el hecho de la importancia del contexto, lugar y tiempo…mas nada más interviene: el destino es tu presencia, tu intención, tu actitud con aptitud, tu constancia, perseverancia, sobrevolando cualquier obstáculo y aprovechando cada ráfaga de viento que te aproxime al mundo soñado…un “destino” que depende de tu “tino”, de tu gracia innata, tu saber queriendo, tu querer sabiendo.

No hay destino, hay caminos que labrar y caminos que a distintos lugares te podrán llevar…

El destino es de cobardes, irresponsables, ausentes de causa, débiles.

Tu futuro es sólo tuyo. Tú y tu mano de cartas, y el saber cómo jugarlas…independientemente de tu adversario, tu entorno y tu caos.

Una agnóstica por excelencia, responsable de quien soy y aceptando mi genética y gracia singular para domarla y poder amarla…;)

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Soy Vanessa

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Tengo 45 años y la ilusión de una chiquilla al encontrarte por aquí: “Bienvenid@ a mi mundo!”. Me atrevería a decir que conoces a pocas personas como yo ¿Así de osadas? No…así de «rara» y «extra-ordinaria». Y es que desde los 24 años ando inmersa en una maraña de síntomas que culminó a los 29 con el diagnóstico de EnteroBehçet, una vasculitis autoinmune, multisistémica y rara. Y si sólo fuera esa, aún sería simplemente rara, pero estas EERR (enfermedades raras) nunca vienen solas, y eso hace que haya días de verbena eterna, de insomnio y otros de intensa somnolencia. Si pertences a mi Club , o a otro similar: «Quédate, por favor», y si te gusta saber de lo poco conocido, éste también es tu lugar… ¿Empezamos?…

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